Y cuando lees estas cosas, cuando las escuchas sabes que te están ofreciendo hospitalidad, trato amigable, quizá una buena charla y hasta un rico café, un entremés...
Pero y cuando el recibimiento no suena tan cálido... "Pásate, no he limpiado eh", "Híjole, no te esperaba", "Perdón, eres el primero en llegar", "Ah pues acomódate donde puedas...", "No creí que nadie fuera a llegar a tiempo", "Ahora sí que ni agua para ofrecerte".
Entonces nos vamos de ahí hablando mal del anfitrión, pasando la voz de que es grosero y tiene mal trato con la gente que llega a su casa...
Pero no nos ponemos a ver que tal vez está siendo más franco que aquellos que cumplen el convencionalismo...
"Tienes las puertas abiertas"... eso se lo puedes gritar hasta a un automovilista que no cerró (quizá por prisa) las puertas de su coche y temes que en una vuelta termine dando varias "ídems" por el pavimento.
"Mi casa es tu casa" ... Pero ps tú traete los hielos, tú los refrescos, tú la botana, tú el alcohol... que la casa la pongo yo.
"Bienvenidos"... nada más convencional ni más escuchado, y a veces hasta mal escrito solamente por no dejar... (por cierto, me encontré una imagen así en mi andar callejero)
"Hogar dulce hogar"... y ándale, sírvele una cerveza a tu padrino, no seas flojo chamaco, siempre de holgazán, no me ayudó para nada a acomodar ni a preparar, deberías aprender al hijo de tu tío, mira que acomedido es cargando las botellas el solo para su papá y a tu prima que desde que llegó se metió a la cocina, pero no, eres un desobligado, ¿cómo ve a este escuincle comadre?, salió igual de bueno-para-nada que su padre...
En fin, quizá cuando alguien nos "advierte" que no es un estupendo anfitrión deberíamos no juzgarlo sino realzar el valor cívico que tiene al no mentir y decir con total franqueza ... "pase usted, no hay lugar"





