sábado, 27 de noviembre de 2010

Ojo de gato 06 - 06 -09

"Tienes las puertas abiertas", "Mi casa es tu casa", "Bienvenidos", "Este hogar es caótico" (...perdón digo, católico), "Hogar dulce hogar"...

Y cuando lees estas cosas, cuando las escuchas sabes que te están ofreciendo hospitalidad, trato amigable, quizá una buena charla y hasta un rico café, un entremés...

Pero y cuando el recibimiento no suena tan cálido... "Pásate, no he limpiado eh", "Híjole, no te esperaba", "Perdón, eres el primero en llegar", "Ah pues acomódate donde puedas...", "No creí que nadie fuera a llegar a tiempo", "Ahora sí que ni agua para ofrecerte".

Entonces nos vamos de ahí hablando mal del anfitrión, pasando la voz de que es grosero y tiene mal trato con la gente que llega a su casa...

Pero no nos ponemos a ver que tal vez está siendo más franco que aquellos que cumplen el convencionalismo...

"Tienes las puertas abiertas"... eso se lo puedes gritar hasta a un automovilista que no cerró (quizá por prisa) las puertas de su coche y temes que en una vuelta termine dando varias "ídems" por el pavimento.

"Mi casa es tu casa" ... Pero ps tú traete los hielos, tú los refrescos, tú la botana, tú el alcohol... que la casa la pongo yo.

"Bienvenidos"... nada más convencional ni más escuchado, y a veces hasta mal escrito solamente por no dejar... (por cierto, me encontré una imagen así en mi andar callejero)

"Hogar dulce hogar"... y ándale, sírvele una cerveza a tu padrino, no seas flojo chamaco, siempre de holgazán, no me ayudó para nada a acomodar ni a preparar, deberías aprender al hijo de tu tío, mira que acomedido es cargando las botellas el solo para su papá y a tu prima que desde que llegó se metió a la cocina, pero no, eres un desobligado, ¿cómo ve a este escuincle comadre?, salió igual de bueno-para-nada que su padre...

En fin, quizá cuando alguien nos "advierte" que no es un estupendo anfitrión deberíamos no juzgarlo sino realzar el valor cívico que tiene al no mentir y decir con total franqueza ... "pase usted, no hay lugar"


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ojo de gato 25-05-09

Levantando la cabeza mientras camino, en busca de la forma más sencilla de trepar a una azotea... (ajá a ver al perro) me encuentro en dos diferentes lugares con discos de vialidad que prohiben levantar el vuelo, o quizá subir a la azotea, (si es esto último pues ni hablar, he roto la regla varias veces).
Es de por sí muy complicado juntar el valor suficiente, las ganas necesarias y los motivos adecuados para poder iniciar un ascenso como para que encima te topes con un inexplicable freno por ley.
Cada vez es menos común ver volar, las aves lo hacen porque no les queda de otra, se quemarían sus patas o se rostizarían en el pavimento que es cada vez más caliente, por eso buscan aire, porque no traen aire acondicionado integrado. Yo me las topo en las azoteas muy seguido, pero al verme obviamente huyen, saben bien que no las necesito rostizadas para poder cazarlas y comerlas...
Pero aparte de ellas, y los insectos que no me agradan del todo, casi nadie vuela ya... El temor es grande, no saben si podrán mantenerse separados de la tierra, o si de pronto les ganará la emoción, a la gente no le gusta alzar el vuelo, prefieren la seguridad (ajá) de ir por la calle, de sentir que no pueden caer más abajo de donde ya están (... a menos que haya un terremoto y entonces sí, trágame tierra... literal).
Yo me paro muy seguido en el filo de la azotea, me asomo hacia abajo y pienso en la posibilidad de intentarlo, una vez lo hice, por unos cuantos segundos, la sensación es muy placentera, pero pensé que no tenía caso seguir.
Desde entonces sólo me paro en la azotea y veo a las aves, pienso en lanzarme sobre ellas y perseguirlas, me pregunto que pensarán los demás al verme volando encima de sus cabezas haciendo las garras hacia adelante, tirando zarpazos, tratando de ir cada vez más rápido tras la presa... quizá por eso lo prohibieron...



jueves, 4 de noviembre de 2010

Ojo de gato 18-05-09





Libertad de expresión... tan peleada, tan discutida, donde todo mundo quiere tener algo que decir y todo mundo quiere decir que tiene algo (sobre todo ahora que tener es más dificil que decir y que cualquiera dice toda sarta de tonterías...)

Hippies, Yuppies, Punkies, Emmoies, Darkies, Gothies... todos luchando por un espacio para decir.

Días internacionales, manifestaciones, programas de radio y (... sí, adivinaron...) tele, películas que resaltan que la minoría es lo de hoy, que ser alternativo está de moda (por más contradictorio que suene), gobalifóbicos que se ponen de acuerdo por Internet (ajá... la red global de comunicación más grande que existe... sí, dije bien GLOBAL... ahí les sale la filia), ex-comunistas con puestos en las cámaras legislativas, pobres niños sin amor, hey pa' fuiste pachuco y todos los etcéteras que se les ocurran...

¿Y si alguien, con su libertad de expresión, decide expresar que no le gustan las minorías? De seguro comenzarían a decirle que no debe decir eso... que está creando un crimen de odio... que cómo es posible que a estas alturas... que qué se cree para decir eso... pero, ¿no sería entonces también libre de expresarlo, no se estará convirtiendo en minoría, no deberíamos protegerlo de la horda de ataques que se vendrán en su contra?

Pero bueno, el gato se encontró en su andar por la calle un par de valientes que haciendo uso de su libertad de expresión, se atrevieron a decir lo que piensan y a pedirles a otros que no piensen, o hagan pues... Un aplauso con mis garritas felinas a este par de próceres y mártires de la expresión...

Nota 1: Si alguien quiere expresar algo acerca de esto, siéntase libre de hacerlo... total (sólo acuérdense que tampoco son ensayos serios y listos para pasar a la historia, así que no se vayan a poner puristas)
Nota 2: Si quieren pasar los ojos de gato a alguien más (éste o los anteriores), háganlo con confianza... aprovechen que no he puesto copyright... (no esperen, olviden lo del copyright por lo menos digan mi nombre).

Abrazos cada vez menos virulentos... quesque disque.



Javier Grajeda Sandoval